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El concierto, Match Point y otras historias de Navidad

Si leéis los mensajes de la imagen que acompaña este artículo, os daréis cuenta que nuestros hijos están constantemente aprendiendo de nosotros. Es verdad que a veces no nos escuchan, pero ven todo lo que hacemos.

Hace dos semanas asistimos al concierto de Navidad de nuestra hija pequeña. Cuando todos los adultos estábamos sentados y esperábamos a que el primer grupo de niños y niñas empezase a cantar, oí la siguiente conversación en la fila de atrás:

–       ¿Te has fijado qué cuello tiene el segundo niño de la izquierda?!

–       ¡Ay sí! ¡Qué barbaridad!!

–       Ja, ja, ja, ja…¿¿¿pero lo has visto???!!!

–       ¡¡¡Ay madre mía!!!

Estuve a punto de girarme, pero no lo hice y pensé: “qué pena, comentarios como estos son los que oye en su casa el niño de esta familia. Después nos extrañamos cuando en el colegio algunos alumnos faltan al respeto a sus compañeros. Son cosas de niños dirán”.

Quizás algún lector esté pensando que no es para tanto, que no es grave, que es un comentario hecho sin malicia…pues yo creo que sí es grave y creo que son estas sutilezas las que marcan la diferencia, las que hacen que la pelota caiga a un lado u otro de la red, como en la película Match Point. Las sutilezas que hacen que el niño de esta familia sea o no un adulto respetuoso y consciente.

Somos modelos para nuestros hijos y debemos ser impecables, lo que vean en nosotros es lo que van a normalizar, es lo que van a incorporar en su manera de relacionarse con los demás, es lo que van a valorar en sus relaciones de amistad, sentimentales o de trabajo, por nombrar algunas.

Este año, unos días antes del concierto, los maestros nos propusieron a los padres cantar un villancico. También nos pidieron que llevásemos algún atuendo navideño, para hacer un poco más festiva la actuación. Era una sorpresa para los niños y lo que no sabíamos es que ellos también tenían una sorpresa para nosotros.

Los niños cantaron desde el escenario, bajaron al patio de butacas y aparecieron al final con jerséis de colores sustituyendo el atuendo habitual del concierto de Navidad (pantalón azul y camisa blanca). Fue precioso y llegó nuestro turno, nuestra actuación. ¡La cara de nuestra hija cuando nos vio medio disfrazados y empezando todos a cantar fue de foto! ¡Estaban entusiasmados al vernos a todos los padres actuar para ellos! Después nos estuvo preguntando cómo lo habíamos preparado, cuándo habíamos buscado los atuendos, quién lo había organizado…

Fuimos modelos para nuestros hijos y les enseñamos que hay que participar, que hay que involucrarse, que hay que tomar la iniciativa y que tener detalles con los demás es bonito.

Estos días que se acercan son días de celebración, días de reuniones familiares, días de largas sobremesas. Una oportunidad para estar muy atentos a cómo nos saludamos, a las cosas que decimos, a lo que celebramos, a todo lo que hacemos e incluso también a cómo colaboramos para recoger. Nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros sobrinos… nos están observando todo el rato y seremos sus modelos también en estas fechas.

¡Feliz Navidad! ¡Felices Fiestas!